De la conga santiaguera y otros ritmos auténticos

 

                                                                                                                              Juventud Rebelde

En el nuevo álbum de la agrupación “SurCaribe” sobresalen dos detalles: los resultados de toda una búsqueda de sonoridades y esa incansable experimentación que Ricardo Leyva disemina en cada entrega fonográfica.

Decía en estas páginas, hace casi cuatro años, que SurCaribe le había dado un tirón al término «actualidad» cuando decidió recorrer las esencias de la música de la tierra que lo viera nacer para presentarnos el CD Horizonte próximo (Egrem, 2010).

En aquel periplo fonográfico, el grupo santiaguero que lidera Ricardo Leyva no dejó fuera a la conga, el son y el pilón. Eso sí, todo se maneja con una mirada contemporánea y enriquecida con las ideas creativas de Leyva.

Ahora, en un plan más ambicioso, la orquesta regresa con SurCaribe, Nené (Egrem, 2013), título que toman de una frase que acuña siempre la agrupación en sus presentaciones. En el álbum se amplía el diapasón sonoro al incluir géneros como el chachachá, la timba, la balada… Pero esta vez hay dos detalles que sobresalen en la propuesta: los resultados de toda una búsqueda de sonoridades y esa incansable experimentación que su director disemina en cada entrega.

Ricardo llama Meren Sur a esta ruta estética emprendida por él y sus muchachos hace más de un cuarto de siglo. Al conceptualizarla, señala que se trata de «una forma de enfrentar lo que hemos hecho musicalmente a través de los años».

De ahí que SurCaribe, Nené se aderece con ingredientes propios y probados ya con éxito en el público, pues contiene en sus elementos melódicos ese sello amasado en fonogramas anteriores como Caminando, Con to’, Credenciales y el ya mencionado Horizonte próximo, entre otros.

El autor de El papatún y El poder de las mujeres ha confesado que observa los fenómenos musicales, presta atención a cada género nuestro, y para nada esconde que de allí toma el acicate para sus creaciones.

Por eso en estos 13 sencillos existe una coherencia en cuanto a la melodía y a los textos, en su mayoría compuestos por Ricardo Leyva, quien corrió además con la producción musical y las orquestaciones, y al que se suma Rubert La Rosa.

En Habaneros aparece una reverencia a la capital, ciudad que ha acogido a SurCaribe desde hace tiempo, con un implícito homenaje a Santiago de Cuba.

De dónde soy es una pieza para escuchar atentamente. Con una base enmarcada en el chachachá, su letra dibuja una isla de palmeras, música, hidalguía y espiritualidad. Para bailar sin parar están la timba Caja de sorpresa y la conga No estoy solo, la cual evoca aquel éxito de la orquesta de la década pasada nombrado Añoranza por la conga y en el que aparece el «Niño de Bauta» con su quinto.

Quienes deseen saber exactamente qué es el Meren Sur tienen Caballota que, si me permiten, les digo que posee sabor a merengue dominicano, con un uso especial de los metales (fundamentalmente de la trompeta), la percusión y los tumba’os de piano. Perfecto para mover los pies.

En la placa encontramos varios sones que tratan con elegancia y frescura temas como el amor, y dibujan cual crónica musical esas cotidianidades que nos rodean. Así sucede con los tracks: Tu dolor, Un chance —donde se invita a Sixto Llorente «el Indio»—, y la versión de ¡Que viva Changó!, de Celina González y Reutilio Domínguez, ahora llevada al más genuino son montuno y que cuenta con la intervención de la cantante María Ochoa.

También se mixturan géneros como pretexto para regalarnos reflexiones: Pensando en eso (balada-salsa), Un artista (fusión-cha) y la sabrosa Por el agua (conga-son).

Aunque no teme a los encasillamientos que algunos estudiosos de la manifestación han hecho sobre su acierto al incluir la conga santiaguera en su repertorio, Ricardo Leyva habla de la diversidad interpretativa de su agrupación, lograda desde una visión cosmopolita de la música y donde se visitan zonas melódicas menos recurridas por los artistas.

«Me preocupo mucho por la investigación como músico», asegura, confiado en que SurCaribe, Nené, su más reciente hijo, tendrá ese impacto espiritual y de disfrute en el mejor evaluador, el público de la Isla.

Reconoce que hoy en día la música transita por un carril de alta velocidad, pero en cuestiones estéticas prefiere acudir a planteamientos hechos por Juan Formell para afirmar que siempre que un grupo muestre de manera auténtica su obra, este prevalece. Con esa misma fe espera que este nuevo álbum prenda en sus seguidores.

Categories: Conga, CUBA, CULTURAIS | Deixe um comentário

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